Mejorar la salud no es abrir facultades de medicina. Por Kristin Suleng (@KSuleng) #OpinionVP – .

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Estados Unidos está demostrando estos días que es más fácil afirmar públicamente la salida de una pandemia que admitir la entrada de la economía en una nueva recesión. No en vano el coronavirus ha venido a hacernos dar cuenta de que la humanidad no tiene otro destino que la disyuntiva “sin salud no hay economía”. El epidemiólogo oficial de EE. UU. experimentó esta semana el truco habitual del correo, el síndrome de la excusa del día siguiente. la noticia es que Antonio S. Fauci, ante un médico más que un asesor se atrevió a responder a la pregunta de cuánto queda para el fin de la pandemia, lo de menos fue lo que respondió (“ya salimos de la pandemia”) y lo matizó luego (“él debería haber dicho el componente agudo de la fase pandémica”). La respuesta es sí y no.

Por aquí, las reparaciones, cuando realmente son, son tardías y malas, y la lentitud siempre sacrifica el contexto histórico. La aprobación de la implantación de la carrera de Medicina en la Universidad de Alicante, basada en criterios científicos para dar respuesta a “la necesidad de reforzar la educación en el ámbito de la salud”, según sus responsables, no anestesian los viejos enfrentamientos en el kilómetro cero de esa política de proximidad que reclama una universidad para cada ciudad, que confunde sociedad de la información y colegio profesional. Toda la solidaridad con nuestros mejores intérpretes en el creación de lugares, que pronosticó la erradicación de la división sindical en el espacio público. Lo bueno de esta vez es que el fuego se apaga con fuerza.

Que se advierta que la decisión de la administración Puig desencadenó el conflicto entre las universidades alicantinas es suficiente para poner morboso al culebrón local, pero esa no es la raíz del problema. ¿Alguien ha preguntado a nuestros legisladores si hay escasez de médicos con licencia y por qué? Es cierto que es más fácil confundirse con el hecho de que política con salud o política con salud no es lo mismo.

Una nueva Facultad de Medicina nunca puede ser desacogida por la interpretación común de la ciudadanía, que incluye como beneficio la posibilidad de que más vecinos accedan a una formación cualificada que, una vez finalizada, se traduzca en mejoras en los servicios de salud de los que se carece. su entorno Este es el caladero donde a los políticos les gusta pescar, por supuesto. Pero en esa idea recibida, que mezcla población calificada y disponibilidad de los servicios, difícilmente pueden penetrar las solicitudes del profesorado, de los estudiantes y de los colegios profesionales, que reciben el aumento de las plazas para los estudios de medicina.

El argumento de que España es el segundo país en número de facultades de medicina por densidad de población no es nuevo. Si este motivo pretende convencer al profano, los sanitarios de la Malvarrosa pronto sucumbirán a las aguas del deshielo polar. Grupos médicos predican en el desierto llamando la atención sobre cifras concretas: en los últimos años se ha pasado de 28 a 44 universidades que ofrecen la carrera (aprobadas en 5 públicas y 11 privadas), lo que aumentó el acceso de 5.870 a 7.360 plazas sin ese aumento del 25%, lo que significa tener más profesionales para el sistema de saluda pesar de que la ratio de médicos en España supera la media europea, frente a la escasez de enfermeras.

Y aquí es donde se sirve el proyecto de debate. Deja de suspirar por las facultades desbordadas en los años 80. El conflicto actual no es la escasez de egresados ​​cada año, sino de médicos en activo. No importa que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades europeas lleven años diciendo esto.

El problema de la falta de médicos en ejercicio está afectando a toda Europa, y el coronavirus está agudizando el estrés sanitario por la falta de una adecuada gestión de los recursos humanos en los sistemas nacionales de salud. Podrás verlo de forma sofisticada en las estadísticas de migración o en relojes de alarma desde medico en alaskacomo revisado New York Times en esta crónica humana del doctor Jardel Marcialun joven médico que recorre los desiertos sanitarios de Francia en una autocaravana.

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Tampoco conviene limitar el debate a la medicina, cuando el problema afecta a gran parte de las profesiones sanitarias. No hay que olvidar que de las veinte profesiones más movilizadas en Europa, la mitad de ellas corresponden al ámbito de la saludy por ese orden: enfermería, medicina, fisioterapia, odontología, asistencia asistencial, cirugía veterinaria, farmacia, psicología, terapia ocupacional y radioterapia.

Doctor Marcial Jardel. Foto: RADIO FRANCIA/-ALAIN GINESTET

El Foro de la profesión médica, que reúne a las organizaciones más representativas de médicos, prefiere calificar la falta de profesionales como “presunta”. La entidad, que discutió la inconsistencia de numerus clausus, rappelle les facteurs déterminants du problème, et combien curieusement, le manque de diplômés n’est pas mentionné : l’incapacité du système de santé à absorber la demande d’accès à la formation spécialisée, le nombre élevé de ceux qui optent pour une deuxième spécialité, la l’insuffisance de l’offre de main-d’œuvre, la mobilité des professionnels entre les autonomies et le départ des spécialistes à l’étranger, l’augmentation des médecins exerçant en libéral de santé ou encore la précarité des conditions laboral. Este

perfectamente el medico helena casada. Estas dolencias laborales no se curan solo remodelando el MIR con más plazas, aunque para ello es necesario estudiar otros modelos.

Sólo recordamos este doloroso horizonte en la lista de espera. La economía de la salud se ha centrado más, pero no mejor, en la infraestructura (ladrillos y tecnología) que en los recursos humanos (mano de obra), que son quienes prestan los servicios.. La discusión no puede reducirse a un malestar sectorial de la política laboral. La salud nos concierne a todos. Los “debates ciudadanos” orientados al futuro, en los que participan siempre los mismos ciudadanos, son miopes frente a la atención sanitaria que necesitamos para estas ciudades y que debe ser plenamente vivida. Recuerde, no todos somos médicos, pero todos somos pacientes.

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