La crisis económica gira rápido y Sergio Massa no tiene piloto

La crisis económica gira rápido y Sergio Massa no tiene piloto
La crisis económica gira rápido y Sergio Massa no tiene piloto
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La relación entre el precio de los bienes que exporta Argentina y los que importa, también llamada términos de intercambioes hoy y por mucho tiempo lo mejor que puedes pedirle al mundo. Según el INDEC, el más favorable al país de la serie que comienza en 1986.

Una primera medida de esta “ganancia” dice nada menos que $18.611 millones en 2021y se evidencia en la diferencia del superávit comercial calculado a precios de 2020 frente al que finalmente existió gracias al fortalecimiento de los términos de intercambio en 2021.

Otra muestra potente del mismo tipo indica que el poder adquisitivo de las exportaciones en 2021 Supera en un 76% al de 2004 calculado al valor de 2024es decir calculado a valores constantes.

Específicamente, es claro que el aumento de los precios internacionales de algunos productos clave de las exportaciones argentinas, entre el segundo semestre de 2019 y el segundo semestre de 2022. Es decir, durante la actual experiencia kirchnerista.

Primera en el ranking de exportaciones, harina de soja aumentó en un 57%.

Segundo en la lista, el maíz muestra 52%; le sigue el aceite de soja con un 160%, el trigo con un 45% y, para completar el fuerte paquete agrícola, un 20% la ganadería y sus derivados. Todo cotizado en dólares, por si hay que aclararlo.

La última o penúltima huella de una pintura que bien podría llamarse adaptarse a la dependencia de las monedas generadas por el dominiorevela que la suma de la soja y derivados, más el trigo, el maíz y la ganadería, representa cerca del 55% de las ventas al exterior.

Esto es, casi $ 37 mil millones en números de 2021.

apoyado por eso viento de cola, Cifras del INDEC muestran un superávit de $30,3 billones en los últimos dos años y medio. Y en el acto dejan una pregunta de cajón que pica: ¿Cómo es que con tal montaña de recursos, el Banco Central ha estado prácticamente sin reservas y raspando todas las casillas a mano?

En el mismo boletín tenemos una pérdida cambiaria de $820 millones desde que asumió Sergio Massa y $1.870 millones acumulados desde principios de julio.

Salta ahí, obviamente, un buen margen de desconfianza e incertidumbre que el cambio en el Ministerio de Economía no logra desarmar.

Como cabría esperar, acompañan a los movimientos especulativos habituales en trances similares del tipo “ir a hacer las reservas antes de que sea demasiado tarde”, alimentado, además, por un diferencial cambiario del 120%. Ese es exactamente el precio que se obtiene con operaciones que oscilan entre uno u otro extremo de la ecuación según el saldo y que, de una forma u otra, siempre las paga el BCRA.

Resalta aquí un hecho: el impresionante crecimiento de las importaciones, en una economía que, si bien ha mejorado, no se dispara. Dice $ 147 mil millones desde el comienzo de 2020, en bienes que ingresaron al tipo de cambio oficial y en algunos casos terminaron negociándose en azul.

Reacción tardía del gobierno que finalmente integra, serge masa Advirtió que ha habido maniobras de exportadores e importadores que serán llevados ante la justicia. También se supone que los servidores públicos que permitieron hacer, en un régimen formalmente lleno o selectivamente lleno de controles, bloqueos y trampas.

Lo que es cierto y definitivamente concreto es que, como muchos hoy en día, la Centrale apenas tiene reservas netas, entre las que se consideran disponibles, para diez días de importaciones en general o un mes de prioridades energéticas. Adicionalmente, no hay remanente por intervenciones contra los altdólares.

Por eso se entiende que el gobierno negoció apresuradamente para el campo y otros sectores anticipar exportaciones por US$ 5.000 millones y está tocando a las puertas de algunos organismos internacionales de crédito, buscando adelantos de muy modestos créditos pactados que van desde los US$ 500 hasta los US$ 1.000 millones.

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Hay otras cosas que son igual de urgentes, en el lío de asuntos sin resolver que se acumulan, errores que se están subsanando con parches o con dinero del Estado y, finalmente, los que componen este edificio ruinoso que se creó durante una gestión es el dirección de Massa, Cristina Fernández y Alberto Fernández.

Una tontería bien K que tocaría el tiempo se llama becas monumentales, ya insostenible, al consumo de gas y electricidad. Datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso muestran, para el primer semestre del año, un gasto de $764.000 millones, o casi $5.800 millones al tipo de cambio oficial, y un crecimiento real, sin inflación, de 38 % respecto al año pasado.

En principio, las proyecciones privadas elevan el total anual a $15 billones, o $4 billones a lo largo de 2021. Cosas por el Mundo K, en 2015, al finalizar el segundo mandato de Cristina Kirchner y con el ministro Axel Kicillof, la cuenta de subsidio energético se ubicaba en $14.000 millón.

El tiempo reina ahora un ajuste de impuestos que incluye una reducción de los subsidios a la electricidad y al gas en el área metropolitana estimada en $500.000 millones, a valores de hoy y del año completo. Va acompañada de un lucro cesante que alcanzaría al 29% de los particulares.

Todo todavía bastante confuso, los cálculos de los especialistas dicen que para quienes pierdan el subsidio, pagar el precio total implicará un incremento promedio del 85% en gas natural, y otro 196% en electricidad.

Vale, con respecto a la moción, el antecedente de la patada que le pegó la Corte a la tarifa de gas macrista de 2016: hay que asegurarlo, dice la sentencia, “certeza, previsibilidad, progresividad y razonabilidad” permitir la programación del ahorro individual y familiar.

Otro dato habitual que también lleva la marca del FMI es clavar el déficit primario para 2022, sin calcular intereses de la deuda, al 2,5% del PIB. Eso es un ajuste del 0,7% frente al 3,2% hacia el que tiende el desequilibrio, que se ejecutará en unos meses y tiene un valor de 540.000 millones de dólares.

La racha continúa con un 1,9% en 2023, resultado del riguroso cumplimiento de Massa. Primero, porque debe demostrar que respetará el acuerdo y, sobre todo, porque es crucial subrayar que no habrá incumplimiento con el Fondo Monetario.

Pequeño gran detalle sobre el tamaño de la operación: el gasto público crece ahora un 9,6% en términos reales y los ingresos también bajan un 0,4% en términos reales. Puesto en dinero, la diferencia representa 1.900 millones de pesos solo en el primer semestre del año.

Queda por añadir al panorama los datos que, de la forma más comprensible, reflejen y sinteticen la magnitud de los desequilibrios y el descontrol que rigen la economía.

Sin acertijos, se trata de la inflación indomable y destructiva que sella una crisis que arde paso a paso y avanza cada vez más rápido.

Tras un mes de julio que, según estudios privados, habría cerrado al 6,5-7-8%, los datos de la primera semana de Agosto encuestados por la consultora LCG arrojan un 5,3% en panadería, un 4,1% en azúcar y un 2,1% en hortalizas. Todavía muy preliminar, la tasa promedio del mes se acerca al 7%.

La última encuesta que realizó el Banco Central entre especialistas de aquí y de otros lugares pronosticó 90,2% para el año, 6% en agosto y variaciones en torno al 5% mensual de septiembre a enero de 2023. Dicho esto, inflación alta constante.

No hay nada, por donde se lo mire, que suene ligero y todo lo que existe requiere más un plan articulado que una lista de medidas imprecisas. Suspenso hasta el final gabriel rubenstein, El macroeconomista elegido por Massa para la tarea está en aprietos por unos tuits ácidos, irónicos y críticos sobre Cristina Kirchner.

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